James Vincent McMorrow, íntimo y mágico, deja huella en Barcelona

James Vincent McMorrow
James Vincent McMorrow I Fuente: www.jazz.barcelona

Lo del pasado lunes en la Sala Barts es difícil de resumir con palabras, tal y como lo es la química, la conexión o el feeling. Esas sensaciones que no sabes por qué pero pasan, y cuando suceden, te dejan sin palabras.

Desde los primeros acordes el ambiente de la sala quedó inmerso en un halo de admiración e inquietud, pues era complicado imaginar lo que nos esperaba por delante si la primera toma de contacto ya era tan imponente.

Acompañado de una banda de lujo, como no podía ser de otra manera, McMorrow fue repasando algunos temas de sus anteriores trabajos, pero se centró en la presentación de su último disco We Move.

La última propuesta del irlandés bebe del soul y mezcla sonidos sintéticos, pero aún así combina perfectamente con el pop-folk de sus álbumes anteriores. Sigue imponiéndose la calidez de su arriesgada y audaz vocalidad.

Casi de las primeras, ‘Higher Love’ dejó el listón muy alto, público en silencio y orejas afiladísimas analizando cada detalle, cada espacio, cada paisaje, según la imaginación de cada uno. Algunos mostrándolo con entusiasmo, otros, en cambio, sin reaccionar, atónitos.

‘Get Low’, ‘Rising Water’ y ‘One Thousand Times’ fueron algunos de los temas que se desgranaron durante las casi dos horas de concierto. Incluso pudimos disfrutar de un momento íntimo cuando Mcmorrow se quedó solo regalándonos tres temas en acústico. Una delicia.

Como es habitual, el sonido de la Sala Barts fue impecable y el público más que respetuoso, probablemente consecuencia de la propuesta que tenían enfrente. Teníamos todos los ingredientes necesarios para que fuera “una noche para recordar”, y así fue.

Gracias, James.