“Si no hubiera conocido a Bach, yo estaría muerto”

Instrumental
Instrumental, de James Rhodes | Fuente: Blackie Books / Ilustrador: David de las Heras

Dura, intensa, y desgarradora, aunque esperanzadora, valiente y  sincera.

En la misma contraportada se menciona explícitamente con lo que tuvo que encontrarse el autor e instrumentista de piano, James Rhodes, desde muy temprana edad pero hasta que no se está inmerso en la lectura no es posible imaginar con precisión lo que una tragedia de estas características puede llegar a trastornar, arruinar y destruir, tanto física como psicológicamente a una persona.

Rhodes, fue víctima de abusos por parte de su profesor de gimnasia durante 5 años de su infancia, y obviamente, su vida ha estado intensamente marcada por ello. La música, la medicación y la locura subtitulan su libro, que, a pesar de la insistencia de su ex esposa para impedir su publicación, alegando que el contenido del libro podía causar daño psicológico al hijo de ambos, finalmente la obtuvo.

Rhodes se vio obligado, por incapacidad psicológica a afrontar su dura situación en una etapa donde la personalidad de uno se está formando, a guardar silencio durante 30 años, lo cual tuvo unas escabrosas e irreversibles consecuencias, y no estaba dispuesto a volver a hacerlo por decisión de unos jueces.

Gastó casi todo lo que tenía para acarrear los costes del proceso judicial hasta que el Tribunal autorizó su publicación con una sentencia clara: “Una persona que ha sufrido del modo en que el apelante ha sufrido y que ha luchado para hacer frente a las consecuencias de su sufrimiento de la forma en que él ha luchado tiene derecho a hablarle al mundo sobre todo ello”.

Instrumental no es una autobiografía terapéutica, es un deseo sincero por parte del autor de ayudar a otras personas que, desgraciadamente, hayan tenido que lidiar con esta situación.

El autor se desnuda delante de un lector desconocido, nos desvela, con una precisión escalofriante, situaciones tan íntimas que tan solo había contado, 30 años más tarde de los sucesos, a unas pocas personas de su círculo más íntimo y a unos muchos terapeutas. Pero aun así, la esperanza siempre está latente; Desde los 7 años, cuando todavía estaba sufriendo los abusos, descubrió un cassette con una grabación en vivo de una versión de piano de Ferruccio Busoni de La Chacona en re menor de Bach. Aquello le salvó la vida, según declara al autor, y ahora es su pieza musical favorita.

Aquel descubrimiento le animó a estudiar piano, primero de forma autodidacta y, ya en la adolescencia, de manera instruida, y aunque el cóctel molotov de su dañada autoestima y su destructiva vida plagada de adicciones le llevaron a dejar de tocarlo durante 10 años, en cada recaída, en todos esos momentos en los que a James le parecía que ya no podía más, la música volvía a reaparecer.

Éste, es un libro que habla de medicamentos, cuchillas, intentos de suicidio, violaciones y manías paranoicas pero tiene un mensaje muy claro: Es un libro sobre justicia y esperanza, que brutalmente te empuja a amar más la vida y a descubrir lo que te gusta,  o lo que es lo mismo, y en las propias palabras de Rhodes: “Encuentra lo que te gusta y deja que te mate”.