Aquella navidad de Harry Potter y El Señor de los Anillos

Se cumplen 20 años del estreno en cines de las dos sagas que cambiaron la historia de la cultura popular.

Corrían las navidades de 2001 y la odisea no sucedió en el espacio, sino en las salas de cine. Allí se reunieron niños, adolescentes y adultos en torno a dos películas-evento que marcarían el devenir del cine… y lo siguen haciendo a día de hoy. Hablamos de La comunidad del anillo y Harry Potter y la piedra filosofal, las primeras entregas cinematográficas de las sagas creadas por J.R.R. Tolkien y J.K. Rowling, los dos mejores ejemplos de cómo los mundos fantásticos, el fandom y las franquicias iban a tomar por asalto la cultura popular.

Si La guerra de las galaxias y Star Trek habían convertido la ciencia ficción en un género apetitoso para las majors, hasta la llegada de Frodo, Gandalf y Aragorn a los cines, la fantasía épica seguía considerada como exclusivo reducto de chavales con gafas que se pasaban las tardes jugando al rol (¡y a mucha honra!). En cuanto a las adaptaciones de sagas literarias para público juvenil, tampoco parecían la mejor de las inversiones. Aunque la versión cinematográfica de Potter vino precedida por récords de ventas en librerías, nadie se había atrevido a plantear una epopeya juvenil en ocho entregas como el faro que iba a señalar el camino a seguir para las futuras adaptaciones de Las crónicas de Narnia, Crepúsculo o Los juegos del hambre.

Hace dos décadas, en taquilla reinaban aún las películas que no formaban parte de ninguna franquicia: en el top 50 con mayor recaudación de la década de los 90 sólo aparecen 10 secuelas, tres de ellas con James Bond al frente. Las mayores superproducciones de género de aquellos años -Parque Jurásico, Men In Black e Independence Day- se plantearon originalmente como una sola película, y sus secuelas fueron una consecuencia de sus respectivos éxitos, no parte de un plan prefijado.