Jacques Audiard vuelve a reinventarse en una pletórica reapertura del Festival de Sevilla

‘París, distrito 13’, del director francés, inaugura el certamen del cine europeo que vuelve a ser totalmente presencial tras el paréntesis de la pandemia

Cuenta Jacques Audiard que lo primero que le llamó la atención tras acercarse a aquéllos que ni por edad ni por asomo son como él (por jóvenes) es su relación diametralmente distinta, e incluso opuesta, con el discurso amoroso. “Mi generación”, razona, “ha utilizado y utiliza la palabra como acto de seducción, como herramienta para la consecución del deseo. Ahora, sin embargo, el deseo es lo primero. Y luego empieza la conversación”. Digamos que ésta es una de las posibles, que no única, enseñanzas de su último trabajo. ‘París, distrito 13’ es una película esencialmente vitalista tomada literalmente al asalto por gente que no cumple los 30; gente que primero, con perdón, se follan al espectador y luego le hablan de amor. Y de ahí la sorpresa y, por momento, el estupor.

Como ya es regla en la filmografía del director de ‘Un profeta’, se podría decir que su nueva película se revuelve con radicalidad y alevosía contra la cinta anterior. Si ‘Los hermanos Sisters’ (2018) era un ‘western’ sobre los accidentes de la masculinidad en territorio hostil, esta vez se trata de una elegía a la mujer en, de nuevo, territorio comanche. Ni el contenido ni el continente, ni la superficie ni el fondo, coinciden en una y otra producción. Y, sin embargo, la vitalidad de cada plano delata la mano de un director convencido de su capacidad y rigor para la narración enfebrecida, para el deseo hecho verbo, para el verbo convertido en simple acto de amor. Y así.

‘París, distrito 13’ ya fue presentada en la pasada edición de Cannes y ahora lo hace en Sevilla con el convencimiento de ser una película de su tiempo y, apurando, contra su tiempo. Rodada en un blanco y negro cálido y se diría que tan desordenado como el corazón de los personajes, y sobre un guión preciso y sabio firmado además de por el director por las también directoras Céline Sciamma y Léa Mysius, la cinta sigue el rastro a cuatro jóvenes parisinos que durante un momento de la película serán amantes, luego amigos y casi siempre todo a la vez. Eso sí, primero hacen el amor y luego se explican. Se trata, por dar todas las claves, de una adaptación libre de los cómics de Adrian Tomine.