‘El buen patrón’ manda en los Goya de Bardem y el sopor desproporcionado

La película de Fernando León de Aranoa se corona junto a su protagonista tras lograr seis de los 20 premios a los que optaba en un palmarés muy repartido. Ganaron todos

Los Premios Goya recuperaron la normalidad. Y eso, aceptémoslo, no es exactamente una buena noticia. Si el año pasado por estas fechas nos felicitábamos todos (y el plural no es tanto mayestático como de rebaño inmunizado) por la rapidez y emoción de una gala confinada por la pandemia, la edición número 36 de los Premios de la Academia recuperó intacta su esencia.

Fue larga, fue larga y, si me apuran y por no extenderme, fue larga. Quizá fuera por culpa del escenario. El Palau de les Arts de Valencia es en verdad EL PALAU. Es, básicamente, grande. También es feo, pero se nota mucho más lo del tamaño. No cabe. De hecho, no está claro que esté en Valencia, es más bien Valencia la que está en el Palau. Y quizá por ello, un decorado así exigía una ceremonia en correspondencia desproporcionada.

Y así fue. Desde el primer segundo todo fue un batir de récords y, por momentos, de dientes. Nunca antes hubo tanto Oscar sobre el escenario (hasta seis sumados los de Cate Blanchett, Pedro Almodóvar, Penélope Cruz y Javier Bardem). Jamás una película recibía tanta nominación de un golpe (20). En la vida se repartieron tantas estatuillas (30) entre tantos números musicales… Y los abrazos. Y los llantos. Y las dedicatorias a la madre. Y al padre (menos, por cierto). De la duración de la gala, para qué insistir. Ya desde el primer segundo la cosa explotó. Y no es metáfora. Es Valencia. Cada momento se quería vivir al borde del infarto. Cada frase aspiraba a ser histórica. Cada gesto, una bandera. Se cantó (o cantuvo) Libre como el sol y ya no hubo vuelta atrás.