Así es el nuevo iPad (2022): una renovación necesaria pero que sube de precio

Cambia su diseño, pero el modelo básico pasa de costar 379 euros a 579, en parte, por un dólar más fuerte

El iPad es la tableta más barata de Apple, el modelo de entrada de un dispositivo que se ha convertido en todo un icono. Sí, hay muchas tabletas en el mercado, y muchas a muy buen precio, pero un rápido vistazo al catálogo de juegos y apps de la AppStore de Apple es suficiente para darse cuenta de que hablamos de un dispositivo que juega en otra liga.

Pero para este 2022, traigo malas noticias. La tableta más barata de Apple lo es ahora un poco menos. Este año ha sufrido un cambio de diseño y se parece más al iPad Air lanzado en 2020 (y que este año se actualizó con procesador M1).

Es un buen ejemplo de diseño a seguir pero quiere decir también que de 379 euros que costaba el modelo anterior hemos pasado a 579 euros. Buena parte de la culpa la tiene un dólar más fuerte (todos los iPad, incluso el modelo anterior que se mantiene a la venta, han subido de precio) pero es un golpe para una tableta que, por lo demás, da pasos en la dirección adecuada. Casi siempre.

TU CARA ME SUENA

El nuevo iPad acaba por fin con lo poco que quedaba del diseño original de la tableta. Pierde el botón de Home en el frontal y TouchID, el sensor de huellas dactilares, pasa a estar en el botón de encendido.

Esto permite que la pantalla crezca y se extienda prácticamente hasta los bordes. Al igual que en el resto de los iPad, tiene un marco negro alrededor, que es igual de grueso que el del iPad Air (un poco más grueso que el de los Pro). Esto significa que pasa de las 10,2 pulgadas a 10,9 pulgadas y crece también en resolución, aunque no es tan avanzada como la pantalla del Air y más propensa a mostrar reflejos.

Pierde también el conector Lightning y pasa a usar un USB-C para carga y conexión de accesorios. Su procesador es un A14 Bionic, que es el que utilizaban los iPhone de 2020.

Con este A14 tiene potencia de sobra para prácticamente cualquier tarea que se le pide a un iPad, desde juegos hasta edición de vídeo en 4K. No lo va a hacer tan rápido como un iPad Pro, pero teniendo en cuenta que es el modelo básico de la tableta, es sorprendente. La autonomía, además, se mantiene prácticamente intacta pese al aumento de pantalla y potencia, con más de 10 horas de autonomía de uso real.

EL FUTURO

Lo más interesante de este iPad, la verdad, es que a pesar de que se trata del modelo de entrada, parece dar una pista de hacia dónde se dirige el futuro de la gama.

Este es el primer iPad que cambia la posición de la cámara de videoconferencia, que ahora pasa a estar en el borde lateral cuando se sujeta en vertical.

Conforme Apple ha ido añadiendo teclados como accesorio, soporte para ratón y funciones inspiradas en el escritorio de MacOS a iPadOS, este cambio se hacía cada vez más necesario. El iPad se puede seguir usando en vertical, claro, y es la forma más cómoda de usarlo cuando se quiere leer un documento o una web, pero hay momentos, como a la hora de realizar una videoconferencia o trabajar, en los que el modo apaisado resulta más lógico.

La nueva cámara tiene más resolución, también, y la función Center Stage, que permite encuadrar a la persona que habla incluso cuando se mueve. En general, es equiparable a la que ahora tienen los iPad Pro, aunque en una posición mucho más lógica, la verdad, y sin FaceID.

APUNTES SOBRE ACCESORIOS

Además de la cámara, el iPad también ha cambiado la posición del conector propietario para teclados. Ahora está en uno de los laterales y gracias a él Apple ha creado una funda mucho más versátil, la Magic Keyboard Folio.

Como ocurre con el Magic Keyboard de los iPad Pro y iPad Air, es una funda con teclado y trackpad integrado, pero viene separada en dos partes. Una es una cubierta magnética para la parte trasera que incluye un pie de apoyo, la otra el teclado propiamente dicho que se adhiere magnéticamente a la parte baja de la tableta cuando se usa en horizontal.

Este conjunto da al iPad una versatilidad que no tienen los modelos más caros del catálogo. Cuando se quiere ver una película, por ejemplo, basta con dejar puesta la cubierta magnética con el pie de apoyo. Si hay que trabajar, se añade el teclado y listo. El precio a pagar (además de los 299 euros que cuesta la funda, que es bastante) es que al cerrar el teclado sobre la pantalla puede bailar un poco debido a la sujeción flexible que tiene a modo de bisagra.

El teclado, además, es más completo que el Magic Keyboard, con una fila de teclas de función. Aunque completamente desplegado el conjunto ocupa más en una mesa que el Magic Keyboard, es mucho más interesante como accesorio y espero que lo próximos diseños de iPad Pro y iPad Air incluyan el conector en el lateral para un accesorio similar.

Pero en este iPad, una de cal y otra de arena. Como he señalado antes, la tableta abandona el puerto Lightning y pasa a utilizar USB-C. El problema es que sigue siendo compatible únicamente con el Apple Pencil de primera generación, que se cargaba y sincronizaba, por lo general, usando el conector Lightning de la tableta, cómicamente enchufado como el palo de una piruleta.

Con el nuevo iPad no es posible. Para quienes ya tengan un Apple Pencil Apple vende un adaptador de 10 euros que transforma la conexión Ligthning en un puerto USB-C para carga con cable. Se puede cargar conectando un cable USB-C entre el iPad y el lápiz o directamente desde un adaptador de corriente con puerto USB-C.

Esta situación no es tan extraña como puede parecer en un principio. Los Apple Pencil de primera generación ya incluían un adaptador para carga con cable, aunque era una adaptador de conexión Lightning macho a puerto Lightning hembra. Gracias a este adaptador se podía cargar el lápiz, además del ya mencionado modo “piruleta”, mediante cualquier cable Lightning. Ahora el adaptador que vendrá incluido en al caja es el USB-C.

Pero esta solución de un adaptador y el salto a usar siempre un cable es un poco chapucera, casi como si Apple su hubiera olvidado hasta el último minuto del problema que supondría el salto a USB-C para este accesorio, en apariencia bastante popular.

Lo ideal es que se hubiera rediseñado el Apple Pencil de primera generación con un conector USB-C que permitiera cargarlo de la misma forma que hasta ahora se podía cargar la versión con Lightning, y que elimina la necesidad de usar un cable o un adaptador, o dar el salto al Apple Pencil de segunda generación, que se carga de forma magnética.

Por cierto, mientras el lápiz se está cargando no puede utilizarse. Era algo comprensible cuando se conectaba directamente a la tableta porque resultaba físicamente imposible usarlo, pero que parece absurdo ahora que se conecta mediante un cable.

Es, junto con el precio más elevado, tal vez el único tropiezo de una tableta que, por fin, está a la altura del resto de la gama iPad.